31 / 05 / 2024

Descubre la dieta atlántica: sabores intensos, salud y sostenibilidad

Si alguna vez has sentido curiosidad por conocer una forma de comer que no solo sea deliciosa, sino también beneficiosa para tu salud y respetuosa con el medio ambiente, la dieta atlántica saciará tu inquietud. Esta dieta conforma los cimientos de la cocina gallega y se basa en los abundantes recursos gastronómicos que ofrecen las regiones del norte de la península Ibérica. Entre sus ingredientes prodigiosos se encuentran alimentos frescos, sabores vibrantes, tradiciones culinarias centenarias, comidas lentas, mesas compartidas y un precioso medio ambiente protegido y sostenible.

El secreto de la longevidad gallega: la dieta atlántica

La gastronomía gallega es uno de los principales reclamos turísticos de nuestra región, ¡y no es para menos!¿Pero en qué se sustenta el irresistible saber enogastronómico de Galicia? Pues en una dieta equilibrada y sabrosa, vinculada a los productos locales de temporada que ofrecen la tierra y las costas gallegas, como es la dieta atlántica.

En efecto, Galicia, como cuna y exponente de la dieta atlántica, demuestra que su gastronomía y cultura culinaria no solo implica un compendio de alimentos locales que se combinan para dar vida a platos deliciosos y nutritivos. Más bien representa un estilo de vida donde la sinergia entre territorio y habitantes es tan estrecha que se nutren  mutuamente: el espacio dando alimentos para fortalecer el organismo y el alma de los gallegos; y éstos, empleando una agricultura y una pesca sostenibles y ecológicas, para que las diversas generaciones puedan seguir disfrutando de una alimentación sana, gustosa y de enorme calidad.

Además, cabe destacar que, a diferencia de otras dietas, la dieta atlántica reviste un gran impacto integral en la salud de quienes la consumen. Pues no solo está detrás de la longevidad centenaria de la población gallega, sino de su indiscutible calidad de vida.  

Y es que, más allá de los alimentos que engloba y cómo estos se preparan, la dieta atlántica implica la costumbre de compartirla y disfrutarla en compañía. ¡De ahí esa confluencia perfecta entre personas reunidas, eventos culturales, espacios naturales y degustación de alimentos que se reflejan en las más de 300 fiestas gastronómicas que celebran los gallegos!

Por tanto, estamos ante un régimen alimentario de marcado carácter gregario, donde los ingredientes intangibles —los afectos y la compañía— son tan relevantes como los insumos tangibles —los alimentos y platos preparados—.

A continuación desgranamos en qué consiste la mencionada dieta atlántica y cuáles son sus grandes aportaciones, tanto para sus consumidores habituales como para las comunidades que la fomentan.

ración de pulpo a feira

¿Qué es la dieta atlántica?       

Originaria de las comunidades costeras del norte de la península Ibérica (Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi) y aquellas bañadas por las frías aguas del Océano Atlántico (como las costas gallegas y del norte de Portugal), la dieta atlántica desata la admiración de aquellos que aspiran a una salud tan vigorosa y longeva como la que muestran los habitantes de estos territorios.

Cierto es que esta cocina nace en el marco de unas comunidades ancestral y eminentemente agrícolas y pescadoras; donde sus gentes cultivan el espíritu comunitario y trabajan a brazo partido con la naturaleza circundante para extraer una alimentación autoabastecedora y, por ende, natural. De ahí que la dieta atlántica beneficie tanto a la salud humana como al ecosistema en el que surge.

Por tanto, estamos ante una dieta basada en ingredientes frescos, locales y de temporada, lo que le aporta, ya de por sí, un elevado rango de calidad. Se trata, pues, de una alimentación conformada por  pescados y mariscos, carnes magras, frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva y vino, así como una importante cantidad de productos lácteos.

Precisamente, la presencia sustancial de pescados y mariscos, de frutas y patatas y, en menor medida, de productos lácteos es su mayor seña de identidad. Lo que unido a una preparación culinaria sencilla, la diferencia de otras dietas europeas como la dieta mediterránea.

Sin olvidar que la dieta atlántica gallega ha sabido armonizar con maestría los alimentos autóctonos con aquellos venidos de América, como el maíz y la patata.

 

Sus ingredientes principales

Veamos con más detenimiento cuáles son esos ingredientes y  buen hacer culinario que hacen de la dieta atlántica un banquete tan sublime como saludable:

  • Abundancia de alimentos de temporada, locales y mínimamente procesados.

  • Gran surtido de alimentos de origen vegetal: verduras y hortalizas, frutas, patatas, legumbres, cereales y frutos secos como castañas y nueces.

  • Consumo elevado de pescados (de mar y ríos) y mariscos (moluscos y crustáceos), algas y otros productos de mar, tanto frescos como congelados o en conserva

  • Presencia continua de leche, quesos y otros productos lácteos, y también de huevos.

  • Consumo de carnes rojas, de caza y aves, pero sobre todo de carne de cerdo y sus productos derivados.

  • Acompañamiento de las comidas con vinos, en gran parte de origen local, en cantidades moderadas.

  • Consumo moderado de postres caseros compuestos por harina, huevos y frutos secos.

  • Uso de aceite de oliva, tanto para sazonar los alimentos como para cocinarlos.

  • Una modesta preparación de las comidas, donde predomina la cocina a vapor, de cocción, brasas y guisados. Dichas técnicas de preparación culinaria permiten que los alimentos mantengan su composición original, al contrario de lo que sucede con la cocina mediterránea.

 

Dos modalidades dentro de un mismo paradigma alimentario

Si bien la dieta atlántica implica un único modelo alimentario bien definido, lo cierto es que en Galicia se subdivide en dos modalidades ligeramente diferentes. Lo cual, ya de por sí, refuerza la diversidad y variedad que guarda esta dieta en su seno.

Por un lado existe una dieta gallega de interior, de alma rural y corazón agropecuario minifundista, que se mantuvo inalterable hasta los años setenta del siglo XX. En estas poblaciones prevalecen los alimentos vegetales en el consumo diario, con la patata como reina absoluta, pero también muchas verduras como grelos, coliflor, cebollas, lechugas, etc. Su fuente de proteínas principal es la carne de cerdo (sobre todo salada, aunque posteriormente la carne fresca y congelada gana terreno en los hogares). También son importantes el pan, los huevos, la leche y el aceite de oliva. Mientras que los pescados y mariscos tienen una presencia menor.

La dieta atlántica del interior ofrece una cocina muy sabrosa basada en los alimentos de la huerta y los productos cárnicos (de ahí que resulte más untuosa y calórica), donde los guisos, cocidos y otros platos de cuchara son los protagonistas.

Por otro lado, existe una dieta gallega de la costa, que se caracteriza por ser menos grasa, pero mucho más rica en ácidos grasos omega-3. Puede decirse que el consumo de pescado y marisco (y algas) equivale al consumo de carne en las dietas del interior. En este caso, estamos ante una cocina ligera y de exquisita sutileza donde priman las caldeiradas, los mariscos y crustáceos cocidos al natural, al vapor o la plancha, los escabeches y las conchas en crudo.

Con todo, existe un alimento marino que hermana ambas cocinas gallegas (la del interior y la costera): el celebrado pulpo. Y es que, siendo un alimento de la costa, curiosamente, adquiere su mayor reconocimiento en el interior de Galicia, especialmente en Lugo y O Carballiño (Ourense).

 cocido de patatas, grelos y cerdo

Los beneficios para la salud de la cocina atlántica

Sin duda, el consumo de alimentos locales, frescos y mínimamente procesados genera numerosos beneficios para la salud, sobre todo cuanto mayor sea su ingesta a lo largo del tiempo. Así, ventajas  tan valoradas como una reducción del riesgo cardiovascular y de sufrir obesidad se evidencian en las poblaciones que siguen el modelo de alimentación atlántica.

Al ser rica en ácidos grasos omega-3, vitaminas, minerales y antioxidantes, esta forma de comer se ha asociado con la prevención de enfermedades cardíacas, inflamación orgánica y estrés oxidativo. También favorece la mejora del funcionamiento cerebral, la disminución del riesgo de cáncer y, en suma, la promoción de una vida más larga y saludable.

Al centrarse en ingredientes frescos y minimizar el consumo de alimentos ultraprocesados y con azúcares añadidos, la dieta atlántica puede ayudarnos a mantener un peso saludable y a aumentar la energía y vitalidad.

Sostenibilidad en el territorio y filosofía slow food en la mesa

Uno de los aspectos más destacados de la dieta atlántica es su carácter ecológico y respetuoso con el medio ambiente. Pues, la base de su alimentación se sustenta sobre insumos locales y de temporada que respetan el ciclo natural del ecosistema del que proceden. Al tiempo que fomenta el consumo de aquellos alimentos que nuestro organismo necesita para afrontar cada estación.

Por otro lado, abogar por alimentos locales fomenta la adquisición de productos de proximidad y, con ello, la reducción de contaminación asociada con el transporte de alimentos de larga distancia.

Asimismo, el consumo de pescado y mariscos capturados de forma sostenible en las propias costas gallegas (o del mar Cantábrico) favorece la preservación de los ecosistemas marinos y, por tanto, contribuye a la protección de la biodiversidad subacuática.

Todos estos preceptos ecológicos aplicados a las cosechas, ganadería y capturas marinas se aprecian en el sabor y la salubridad de la alimentación. De ahí que la cocina atlántica revista tanta calidad, autenticidad y exclusividad.

Pero sobre todo, como estilo gastronómico, la dieta atlántica promueve la filosofía slow food (o «comida lenta») en la mesa. Pues, como se puede apreciar, dista mucho de la gastronomía globalista asociada a la comida rápida, uniforme y masificada, tan perniciosa y alejada de las necesidades bio-psico-sociales que demandan nuestras comunidades. 

De hecho, la filosofía de la comida lenta huye de los alimentos transgénicos, con altos contenidos de azúcares y edulcorantes y producidos en serie, así como de los platos ultraprocesados, famosos por su exceso de químicos. 

Todo lo cual hacen de la dieta atlántica una gastronomía intensamente deliciosa y nutritiva, que convierte a las comidas en una experiencia sensorial y emocional difícil de saborear hoy en día. Sin soslayar que su consumo lleva implícito un firme apoyo a la gastronomía regional y la economía local, toda vez que su materia prima sale del trabajo de los pequeños productores (agricultores, viticultores, ganaderos y pescadores) locales.

Consejos para disfrutar de la dieta atlántica en tu rutina culinaria

Si deseas adoptar la dieta atlántica en tu día a días (cosa que te recomendamos encarecidamente), aquí tienes algunos consejos para empezar:

  1. Incorpora más pescado y mariscos en tu dieta: Elige variedades locales y de temporada, lo que hará más versátil tu cocina, y prepáralos de modo saludable como cocidos a la plancha, al horno o al vapor.

  2. Consume gran variedad de frutas, verduras y legumbres: Llena tu plato con una amplio abanico de colores, texturas, aromas y sabores, al tiempo que infundes gran cantidad de vitaminas y nutrientes a tu cuerpo. Y, por supuesto, que las frutas y hortalizas sean frescas, de temporada y de agricultura ecológica.

  3. Si consumes carne de cerdo, mejor que sea de porco celta: ya que este ejemplar porcino, además de ser una delicia gallega insuperable, posee unas cualidades nutricionales impresionantes, como te comentamos en nuestro artículo sobre la carne de porco celta.

  4. Utiliza aceite de oliva virgen extra elaborado en Galicia como principal grasa culinaria: Este aceite rico en antioxidantes sirve tanto para cocinar como aliñar ensaladas e incluso para mojar el pan. Te invitamos a leer nuestro post sobre el aceite gallego para conocer nuestras variedades más autóctonas.

  5. Disfruta del vino con moderación: Los vinos gallegos, con alma atlántica, tienen un sabor exquisito e irrepetible que realzan cualquier plato por sencillo que sea. Si bien se afirma que el vino tinto resulta muy beneficioso para la salud, no es menos cierto que los blancos refresca y equilibra el consumo de pescados y mariscos al punto de convertirse en el maridaje ideal.

  6. Comparte tus comidas con familiares, amigos u otros: La dieta atlántica no solo se trata de lo que comes, sino también de cómo la disfrutas. Por ejemplo, en compañía de tus seres queridos o conocidos, tal como se sigue haciendo en las aldeas gallegas, donde todos se reúnen alrededor de una lareira.

  7. Acude a las fiestas gastronómicas de Galicia para saborear la cocina atlántica de temporada. No hay mejor manera de deleitarse con los productos gallegos de temporada que visitando las fiestas gastronómicas. No solo descubrirás muchos alimentos vinculados a la dieta atlántica, sino también las recetas más tradicionales y deliciosas.

 alimentos locales y frescos de Galicia

Encuentra los mejores productos de la dieta atlántica en Lareira Gourmet

En definitiva, hablar de dieta atlántica implica mucho más que referirse a un estilo gastronómico: es poner sobre la mesa una tradición culinaria sustentada durante siglos, donde convergen valores nutricionales, culturales y medioambientales; donde la calidad de los alimentos es tan primordial como la cantidad de comensales que convoca su aroma; donde el hábitat, conformado por parajes naturales y genuino aire limpio, impacta tanto en la mesa como en el organismo de los consumidores.

Ciertamente, la dieta atlántica cada vez recibe más reconocimientos y elogios, sea por los alimentos que contiene, sea por el arte gastronómico que desprende, o por los valores socioculturales que transmite. Y lo más importante: está recuperando su lugar primordial en nuestra mesa. Un puesto que el estilo de vida urbano, cosmopolita y excesivamente industrial pugnó por arrebatarle. Afortunadamente, todo parece indicar que la cocina —la lareira— vuelve a ser el punto de encuentro fundamental de la vida familiar y las relaciones sociales.

Y a propósito de lareiras, como bien sabes, en Lareira Gourmet nos encanta fomentar la cocina atlántica de principio a fin, poniendo al alcance de los consumidores un buen catálogo de productos gallegos de calidad suprema. Calidad que viene avalada por su origen local y por su elaboración tradicional, artesanal y delicada; lo cual coadyuva a que cualquiera de nuestras delicias gallegas destaque por su intenso sabor a Galicia. 

Pero, asimismo, promovemos la labor de los pequeños productores gallegos y abogamos por que no se pierda la maravillosa costumbre de disfrutar de las comidas, por todo ese caudal de recursos emocionales y valores sociales que promueven.

Porque, sin lugar a dudas, esas son las claves para vivir una vida larga y de calidad, donde salud y bienestar se consoliden como un binomio indisoluble. Y la dieta atlántica ofrece una deliciosa (y sencilla) manera de alcanzar ese porvenir integral tan gallego.

¡Únete a la experiencia Lareira y redescubre las mejores formas de sazonar tus comidas con salud, sensorialidad exquisita y toneladas de afectos!

 

Referencias consultadas